sábado, 26 de noviembre de 2011

La indecencia no esta en las palabras sino en la mente del que las interpreta. Enfermos mentales.



Las librerías de Australia, como ocurre con las de la mayor parte de las naciones, están abarrotadas de literatura sexualmente muy explícita. Pero hasta hace poco tiempo, en Australia regía una severa censura literaria. No hace mucho, por ejemplo, una redada policial confiscó incluso un cartel que reproducía la clásica estatua desnuda de David, de Miguel Ángel. El cartel estaba expuesto en una librería.
En esa misma época, unos 5.000 libros figuraban en una lista que declaraba: “prohibida su entrada al país». Entre esos libros figuraban un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, Adiós a las armas, de Ernest Hemingway, y Moll Flanders, de Daniel Defoe.
Pero hubo una ocasión en que las mezquinas purgas contra la literatura «licenciosa» revelaron su propia naturaleza. La ley fue puesta en ridículo, al caer en una trampa hábilmente preparada. Sucedió en 1944, época en que la censura era más opresiva que nunca. Por esos años, aparecía una revista literaria muy progresista, publicada en Adelaide y titulada Angry Penguins (es decir, Los pingüinos enfadados), que no gozaba de las simpatías policiales. Cierto día, sus editores, Maz Harris y John Reed, recibieron en su oficina una notable noticia artística. 

Ésta llegó bajo la forma de un paquete enviado por Ethel Malley, que contenía un gran número de poemas «de vanguardia» escritos por e! hermano de la remitente, Em, antes de morir en la oscuridad y la pobreza, a la edad de 25 años. Harris y Reed quedaron tan impresionados con su nuevo descubrimiento que publicaron una edición especial de su revista para «conmemorar al poeta australiano Em Malley». Cuando la revista apareció, dos jóvenes poetas de Sydney estuvieron riendo hasta quedar roncos.
Porque ellos eran los auténticos autores de los "poemas de vanguardia", que habían compuesto ensartando palabras al azar y frases sin sentido. Los dos tramposos planearon mantener su secreto por un tiempo, a fin de prolongar las manifestaciones de los críticos literarios, que parecían ansiosos por elogiar aquel galimatías. Pero los hechos sobrepasaron a los dos poetas.
Porque la policía de Australia del Sur secuestró los ejemplares de la revista y acusó a Harris, como editor de los poemas, de publicar temas indecentes. En el tribunal, el detective responsable de la incautación de aquella colección de insensateces interpretó que uno de los poemas hablaba de cierto hombre que deambulaba por la noche con una antorcha en la mano. «Creo que en este poema hay una sugestión de indecencia», comenté el detective. «Yo mismo he comprobado que esa gente que deambula de noche por los parques lo hace con propósitos inmorales. En realidad, dos estos versos son indecentes.»
Acerca de otro poema, el policía sostuvo: «Se usa la palabra incestuos, No sé qué significa, pero la considero indecente». Harris fue condenado y el policía recibió elogios por su «celo y competencia».




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viernes, 11 de noviembre de 2011

Un camionero chino aplasta al niño que atropelló para no pagar hospital.


La madre de Xiong Maoke mira el cadáver de su hijo, en China.


 

"Vi al camión dar marcha atrás y luego avanzar otra vez. Xiong quedó atrapado en la rueda durante unos metros más"

 

Hace una semana las imágenes del atropello de una niña china de dos años dieron la vuelta al mundo. La pequeña yacía en la calle ante la total indeferencia de los transeúntes después de que el conductor de la furgoneta que la golpeó reanudara la marcha sin ni siquiera bajar del vehículo.
La niña entró en coma y murió pocos días después en un hospital. Este martes 25 de octubre de 2011 se supo que otro niño chino perdió la vida en circunstancias similares, tras ser aplastado por un camión. El conductor del vehículo, Ao Yong, atropelló a Xiong Maoke, de cinco años, en la localidad de Luzhou, en el oeste de China. El pequeño acababa de salir de casa para ir a la escuela. No se sabe si el impacto le mató. Sin embargo, el camionero no se lo pensó dos veces y dio marcha atrás para darle el golpe de gracia. Según informa el Mail Online, lo hizo para no pagar las facturas médicas que habría tenido que costear en caso de que el pequeño ingresara en un hospital. El pago de una indemnización en caso de muerte resulta más barato en un país que no ofrece atención médica gratuita a sus ciudadanos. "Vi al camión dar marcha atrás y luego avanzar otra vez. Xiong quedó atrapado en la rueda durante unos metros más", relató Zhang Shifen, un hombre que asistió a la tragedia. La Policía afirmó que el camionero discutió durante siete horas con los familiares del niño para pactar una indemnización. Mientras, el cadáver de Xiong permaneció bloqueado bajo la rueda del camión. Según informaba el China Daily el pasado lunes, una investigación policial señaló que no había evidencias de que el camión hubiese atropellado dos veces al niño. Expertos médicos dictaminaron que el chico murió de un traumatismo craneoencefálico provocado por el golpe que le produjo el camión cuando estaba de pie. Tras el incidente el conductor del camión usa el freno de emergencia y el vehículo deja una marca en el suelo en la que se ve el rastro mucho antes de que el vehículo se detuviera. Ao Yong niega haber matado al niño intencionadamente. Y la Policía admite que el camionero fue el primero en llamar a las autoridades tras el incidente, que ocurrió en la aldea de Yunfeng, en la provincia de Sichuan. Los habitantes del lugar exigieron una compensación inmediata al camionero, mientras la madre de la víctima permanecía sentada en un taburete ante el cadáver del pequeño Xiong.
  El camionero discutió durante siete horas con los familiares del niño para pactar una indemnización